19/6/09
No fue fácil llegar acá.
Otra semana en la que hubo que sobreponerse diariamente a algo. Cuando parecía que todo se encaminaba, surgía un nuevo desafío. Quizás mínimo, pero un nuevo desafío al fin. Al principio, muchos parecen vallas insalvables pero cuando el elemento sorpresa desaparece y quita esa lupa distorsiva, la cuestión no es tan compleja. Y la encaramos para superarla. Pareciera que no se puede estar quieto un ratito. Mejor dicho, ocioso..
Casi siempre faltan cinco mangos para el peso. Un día se enferma un hijo. Al otro, las cosas van para atrás en el trabajo, ese que venimos edificando como hormiga. El auto al taller y a recomponer la logística familiar. El boletín de los chicos no está del todo bien, pero no es una tragedia. Después, todo se acomoda y tomamos impulso junto a la patrona. La vida continúa, hay que llevársela por delante y algo irresistible que nace en nuestro corazón nos da esa pasión para lograrlo. A veces, contagiando a algún prójimo.
Es sábado. La brisa acaricia, el sol baña el rostro. Algún ave canta en un ramaje cercano. Y la pelota, al pie, lista para rodar. Es un momento para paladear despacio, muy despacio.
"¿En qué pensás huevón? ¡Jugá que el referí ya tocó el pito!" El reto del Panza nos despabila y, sonriendo, le pasamos la pelota con toque corto y suave.
viernes, 19 de junio de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
Tarde
14/11/08
-¡Dale, Panza, que no llegamos más!- apuraba, ansioso, el Saliva desde el asiento trasero. El Panza, echado en su asiento, manejaba con la mano izquierda apoyando el codo en la ventana, sujetando el volante con los dedos índice y mayor. Con la otra escarbaba en las profundidades bajo su abdomen intentando resolver alguna incomodidad ó picazón circunstancial.
-Qué querés que le haga- respondió con modorra -Mirá lo que son estas calles de mierda- agregó, señalando el camino con el mentón.
La renoleta se sacudía en las desprolijidades de la calle, levantando una polvareda que le agregaba densidad al mediodía suburbano. Saliva, mordiendo su apuro, comenzó a cambiarse, costosa labor en el espacio reducido y bamboleante del asiento trasero. -¿Dónde estamos?- preguntó, somnoliento, el Juanchi, que acababa de despertarse. -El Panza está perdido y nos está haciendo llegar tarde. Ya deben haber empezado- rezongó Saliva mientas luchaba con una media demasiado seca y arrugada para colocársela fácilmente. El Panza ni se inmutó.
El portón, casi una tanquera, estaba abierto y el oscilante auto entra y estaciona bajo un ligustro. Antes que llegue a detenerse, Saliva salta y, con los botines en la mano, salie corriendo a la cancha. Juanchi, casi despejado, se cambia usando la puerta de biombo y salie al trotecito tras el Saliva, que ya había llegado a la cancha. El Panza, tranquilamente, agarra su bolso, cierra el auto y se encamina donde sus amigos, a quienes encuentra desolados al llegar, especialmente Saliva, que escudriñaba el horizonte buscando algún movimiento humano. Sólo había unos teros picoteando la hierba.
-¡Llegamos tarde, Panza! ¡Te dije que teníamos que salir antes! ¡Qué lo parió! andar a las corridas al pedo y encima bancarse la perorata de Lucio de acá a fin de año por el uocóber que les hicimos. ¡Mierda!- En silencio, Juanchi y el Panza escuchan la descraga de Saliva. Juanchi, más compungido.
Cuando terminó, el Panza, se adelanta y apoyando mansamente la mano bobre el hombro de Saliva le dice:
-Ya está, hermano. Ahora, vamos a la parrilla de Tito que, al pasar, ví que había puesto un costillar al asador que debe estar a punto.
-¡Dale, Panza, que no llegamos más!- apuraba, ansioso, el Saliva desde el asiento trasero. El Panza, echado en su asiento, manejaba con la mano izquierda apoyando el codo en la ventana, sujetando el volante con los dedos índice y mayor. Con la otra escarbaba en las profundidades bajo su abdomen intentando resolver alguna incomodidad ó picazón circunstancial.
-Qué querés que le haga- respondió con modorra -Mirá lo que son estas calles de mierda- agregó, señalando el camino con el mentón.
La renoleta se sacudía en las desprolijidades de la calle, levantando una polvareda que le agregaba densidad al mediodía suburbano. Saliva, mordiendo su apuro, comenzó a cambiarse, costosa labor en el espacio reducido y bamboleante del asiento trasero. -¿Dónde estamos?- preguntó, somnoliento, el Juanchi, que acababa de despertarse. -El Panza está perdido y nos está haciendo llegar tarde. Ya deben haber empezado- rezongó Saliva mientas luchaba con una media demasiado seca y arrugada para colocársela fácilmente. El Panza ni se inmutó.
El portón, casi una tanquera, estaba abierto y el oscilante auto entra y estaciona bajo un ligustro. Antes que llegue a detenerse, Saliva salta y, con los botines en la mano, salie corriendo a la cancha. Juanchi, casi despejado, se cambia usando la puerta de biombo y salie al trotecito tras el Saliva, que ya había llegado a la cancha. El Panza, tranquilamente, agarra su bolso, cierra el auto y se encamina donde sus amigos, a quienes encuentra desolados al llegar, especialmente Saliva, que escudriñaba el horizonte buscando algún movimiento humano. Sólo había unos teros picoteando la hierba.
-¡Llegamos tarde, Panza! ¡Te dije que teníamos que salir antes! ¡Qué lo parió! andar a las corridas al pedo y encima bancarse la perorata de Lucio de acá a fin de año por el uocóber que les hicimos. ¡Mierda!- En silencio, Juanchi y el Panza escuchan la descraga de Saliva. Juanchi, más compungido.
Cuando terminó, el Panza, se adelanta y apoyando mansamente la mano bobre el hombro de Saliva le dice:
-Ya está, hermano. Ahora, vamos a la parrilla de Tito que, al pasar, ví que había puesto un costillar al asador que debe estar a punto.
Un gol
7/11/08
La pelota viajaba, casi flotando, hacia el corazón del área. Su vuelo ingrávido tenía una lentitud suficiente para generar cierta concupiscencia en los que estábamos metidos en el arremolinamiento humano que, como una ola marina, se iba formando en el rectángulo del área con medido avance hacia el arco. Como un surfista, el arquero enfrenta la ola y se incorpora a ella con el mismo fin, llegar a la pelota.
"¡Mía!" es el pensamiento único de los quince ó dieciséis hombres que, en improvisada coreografía sudorosa y agitada, saltamos estirando el cuello para llegar primero a ella y, con la cabeza, darle otro destino. De gol ó de córner, según el color de la camiseta. La escena parece detenida, como si la pelota, maquillada con esos filetes de colores, estuviera eligiendo su novio, veleidosa. Y todos casi suspendidos en el aire, expectantes.
De a poco se fue acercando, llovidita. La ola se comprime y gana en altura. En el amontonamiento estoy en buena posición, pero algo pasado. Me arqueo hacia atrás, por encima del forcejeo de brazos, hombros y cabezas transpiradas que quieren confluir en el mismo sitio. Mi pensamiento es sólo para ella olvidándome del cuerpo, que queda desbalanceado y casi horizontal.
Y la siento acariciar mi frente, acomodándome el pelo hacia un costado, como preparándome para la foto que pondrá en un lugar privilegiado. Por el esfuerzo, tenía los ojos casi cerrados. Luego de esa caricia, de ese beso único, para mí solo, partió con otro rumbo, fuera del alcance de todo mortal.
El silencio duró el tiempo de mi caída, aparatosa, sobre el pasto y algunos compañeros y rivales. Entonces vino el estallido del lado inesperado de la tribuna. Voces desconocidas gritaban "¡Gol!" y las más familiares se lamentaban con un "¡No!".
Tendido boca abajo no podía ni quería moverme. Siento unas palmadas en el hombro y la voz serena de mi capitán: "Arriba Marito, que ahora les vamos a clavar 2 a esos turros."
La pelota viajaba, casi flotando, hacia el corazón del área. Su vuelo ingrávido tenía una lentitud suficiente para generar cierta concupiscencia en los que estábamos metidos en el arremolinamiento humano que, como una ola marina, se iba formando en el rectángulo del área con medido avance hacia el arco. Como un surfista, el arquero enfrenta la ola y se incorpora a ella con el mismo fin, llegar a la pelota.
"¡Mía!" es el pensamiento único de los quince ó dieciséis hombres que, en improvisada coreografía sudorosa y agitada, saltamos estirando el cuello para llegar primero a ella y, con la cabeza, darle otro destino. De gol ó de córner, según el color de la camiseta. La escena parece detenida, como si la pelota, maquillada con esos filetes de colores, estuviera eligiendo su novio, veleidosa. Y todos casi suspendidos en el aire, expectantes.
De a poco se fue acercando, llovidita. La ola se comprime y gana en altura. En el amontonamiento estoy en buena posición, pero algo pasado. Me arqueo hacia atrás, por encima del forcejeo de brazos, hombros y cabezas transpiradas que quieren confluir en el mismo sitio. Mi pensamiento es sólo para ella olvidándome del cuerpo, que queda desbalanceado y casi horizontal.
Y la siento acariciar mi frente, acomodándome el pelo hacia un costado, como preparándome para la foto que pondrá en un lugar privilegiado. Por el esfuerzo, tenía los ojos casi cerrados. Luego de esa caricia, de ese beso único, para mí solo, partió con otro rumbo, fuera del alcance de todo mortal.
El silencio duró el tiempo de mi caída, aparatosa, sobre el pasto y algunos compañeros y rivales. Entonces vino el estallido del lado inesperado de la tribuna. Voces desconocidas gritaban "¡Gol!" y las más familiares se lamentaban con un "¡No!".
Tendido boca abajo no podía ni quería moverme. Siento unas palmadas en el hombro y la voz serena de mi capitán: "Arriba Marito, que ahora les vamos a clavar 2 a esos turros."
Crack & Krak
11/10/08
Pongo "Bundalele" de Os Paralamas do Sucesso para levantar un poco el ambiente que se viene el findex largo y lo quiero arrancar bien.
Por el mundo vuelan papeles que antes valían, ahora no valen y mañana no sabemos si estarán. Todos corren buscando alguno bueno para amarrocar. Incomprensibles gráficos de tendencias apuntan para abajo, todos en colorado sin importar qué indican. Y a su lado un operador bien alimentado con el rostro trastornado completa la imagen. Los gobiernos empiezan a mirarse el ombligo y sálvese quien pueda. El único que no cambia de cara es Putin. ¿Y en Africa qué pasa? ¿Sigue perteneciendo a nuestro planeta? A barajar y dar de vuelta, brothers.
A pesar de sentirse como si les hubieran partido una varilla de curupay en el lomo a esta altura del año, los del campo se juntaron en San Pedro y se fueron con los muchachos de las orgas sociales a darse una vuelta al Congreso, donde instalaron nuevo camping. Kris, con su característico timming, escupe rimmel, los reta y dice que va a tirar unos mangos para que siembren más trigo, cuando se aproxima la cosecha. Nadie compra la promesa, ya que todavía debe el alquiler de carpas del kamping de julio. Se viene el presupuesto para el año que viene y, como en Pink House no puede faltar agua mineral Perrier y hay que hacerle el service al Mini de Floggy, se recorta la coparticipación en unos cuantos puntos. Redistribuir es la consigna, pero para el otro lado. Hoy anduve en la línea E del subte y en las estaciones no hay ningún negocio. Ni puestos de diarios hay. Es la que va para el sur de la ciudad. ¿Tendrá algo que ver?
La valija con las 800 lucas sigue ahí y varios están con ganas de manotearla viendo la que se viene. La siliconada Telpuk anduvo por USA y parece que los muchachos del FBI tardaron media hora palpándola de armas y casi la contratan para alguna agencia de relaciones públicas, según le dijeron con el mentón tembloroso. No pudo ser porque la esperaban, junto a su minuto de fama, unos canelones a la Rossini en lo de Mirtha. Samantha Farjat, por lo menos, era más divertida. Mientras, Neurus manda a Papá Noel Uberti a salpicar con popó a Cleto, que usa su carta de servilleta para limpiarse el pesto que le quedó en la comisura.
Como no pudieron hacer la cancha en el Uritrorco, la Davis va a la Feliz donde tienen leones marinos amaestrados para hacer de ball-boys y comerle un pie a Rafa. Juega la selección (¿hay que aclarar que es la de fútbol?) este fin de semana y nadie se enteró. Y eso que es contra Uruguay.
Están repartiendo lo premios Nobel a gente desconocida por cosas que, parece, están copadas. ¿Será así? En fin, hace unos días eran 800.000. La semana pasada, 1.000.000 (un millón) se fueron a gamba a Luján y, entre otras cosas, escucharon que hay que aprender a escuchar. ¿Capisce?
Pongo "Bundalele" de Os Paralamas do Sucesso para levantar un poco el ambiente que se viene el findex largo y lo quiero arrancar bien.
Por el mundo vuelan papeles que antes valían, ahora no valen y mañana no sabemos si estarán. Todos corren buscando alguno bueno para amarrocar. Incomprensibles gráficos de tendencias apuntan para abajo, todos en colorado sin importar qué indican. Y a su lado un operador bien alimentado con el rostro trastornado completa la imagen. Los gobiernos empiezan a mirarse el ombligo y sálvese quien pueda. El único que no cambia de cara es Putin. ¿Y en Africa qué pasa? ¿Sigue perteneciendo a nuestro planeta? A barajar y dar de vuelta, brothers.
A pesar de sentirse como si les hubieran partido una varilla de curupay en el lomo a esta altura del año, los del campo se juntaron en San Pedro y se fueron con los muchachos de las orgas sociales a darse una vuelta al Congreso, donde instalaron nuevo camping. Kris, con su característico timming, escupe rimmel, los reta y dice que va a tirar unos mangos para que siembren más trigo, cuando se aproxima la cosecha. Nadie compra la promesa, ya que todavía debe el alquiler de carpas del kamping de julio. Se viene el presupuesto para el año que viene y, como en Pink House no puede faltar agua mineral Perrier y hay que hacerle el service al Mini de Floggy, se recorta la coparticipación en unos cuantos puntos. Redistribuir es la consigna, pero para el otro lado. Hoy anduve en la línea E del subte y en las estaciones no hay ningún negocio. Ni puestos de diarios hay. Es la que va para el sur de la ciudad. ¿Tendrá algo que ver?
La valija con las 800 lucas sigue ahí y varios están con ganas de manotearla viendo la que se viene. La siliconada Telpuk anduvo por USA y parece que los muchachos del FBI tardaron media hora palpándola de armas y casi la contratan para alguna agencia de relaciones públicas, según le dijeron con el mentón tembloroso. No pudo ser porque la esperaban, junto a su minuto de fama, unos canelones a la Rossini en lo de Mirtha. Samantha Farjat, por lo menos, era más divertida. Mientras, Neurus manda a Papá Noel Uberti a salpicar con popó a Cleto, que usa su carta de servilleta para limpiarse el pesto que le quedó en la comisura.
Como no pudieron hacer la cancha en el Uritrorco, la Davis va a la Feliz donde tienen leones marinos amaestrados para hacer de ball-boys y comerle un pie a Rafa. Juega la selección (¿hay que aclarar que es la de fútbol?) este fin de semana y nadie se enteró. Y eso que es contra Uruguay.
Están repartiendo lo premios Nobel a gente desconocida por cosas que, parece, están copadas. ¿Será así? En fin, hace unos días eran 800.000. La semana pasada, 1.000.000 (un millón) se fueron a gamba a Luján y, entre otras cosas, escucharon que hay que aprender a escuchar. ¿Capisce?
Súper Tercer Tiempo
2/10/08
El año pasado nos juntamos en un par de ocasiones algún jueves perdido para hacer una suerte de tercer tiempo del fulbito de los martes. Los que fuimos lo pasamos fenómeno. "¡Paren el mundo que me quiero bajar! ¡Aquí no hay rato para respirar!" protestaba Banana en una de las canciones de un álbum cuyo original título era "Licuado".
Y eso fué hace mucho. Ni teléfonos con botones había.
Este año, que nos ha tenido (y parece que nos seguirá teniendo) a los barquinazos sin parar, a tal punto que quizás nos bajemos no porque el mundo pare sino por fuerza centrífuga, nos merecemos algo mucho mejor y el Grupo de Padres va a recontraredoblar la apuesta.
Todos necesitamos ese respiro, esa pausa, ese rato donde no hay problemas ni nadie parece culpable de nada ni cómplice de nadie. Miramos el reloj y... ¡Ya estamos en octubre! Se va el año y, seguramente, nos hayamos quedado sin poder juntarnos con el 78% de los amigos con los que nos hubiera gustado compartir una comida, asado o, aunque sea, una picadita. Se viene ese rush de fin de año que se llena de compromisos sociales, empresariales, etc. Agradables, sí, pero que exigen cierto esfuerzo.
Por eso, nos propusimos hacer en el Colegio algo que se nos ocurrió denominar Súper Tercer Tiempo porque tiene la onda de un tercer tiempo, pero que no es más que una excusa para juntarnos todos los matrimonios de los 3 colegios que nos unen y que nos divierta hacer algo sencillo para pasar un buen rato: pizza, empanadas, buen riego, postre y café. Sencillo y de paradito, el costo lo bancamos entre todos.
Algunas cabezas afiebradas están pergeñando un pequeño show y alguna que otra sorpresa. OJO AL PIOJO que, como dice el Doc, LO VAMOS A PASAR BOMBA.
"Pero si yo nunca fuí al fulbito", "No conozco a nadie", "Ni siquiera respondí un mail", "Soy muy malo al fútbol. Ni siquiera me gusta", "Estoy a régimen (?)", etc., etc. Son el tipo de frases destructivas y desalentadoras con poco fundamento que el maligno puede poner en alguna cabeza para minar la voluntad.
QUE QUEDE CLARO, ESTO NO ES UNA INVITACION A JUGAR AL FUTBOL. Por ese lado, no hay excusas.
El año pasado nos juntamos en un par de ocasiones algún jueves perdido para hacer una suerte de tercer tiempo del fulbito de los martes. Los que fuimos lo pasamos fenómeno. "¡Paren el mundo que me quiero bajar! ¡Aquí no hay rato para respirar!" protestaba Banana en una de las canciones de un álbum cuyo original título era "Licuado".
Y eso fué hace mucho. Ni teléfonos con botones había.
Este año, que nos ha tenido (y parece que nos seguirá teniendo) a los barquinazos sin parar, a tal punto que quizás nos bajemos no porque el mundo pare sino por fuerza centrífuga, nos merecemos algo mucho mejor y el Grupo de Padres va a recontraredoblar la apuesta.
Todos necesitamos ese respiro, esa pausa, ese rato donde no hay problemas ni nadie parece culpable de nada ni cómplice de nadie. Miramos el reloj y... ¡Ya estamos en octubre! Se va el año y, seguramente, nos hayamos quedado sin poder juntarnos con el 78% de los amigos con los que nos hubiera gustado compartir una comida, asado o, aunque sea, una picadita. Se viene ese rush de fin de año que se llena de compromisos sociales, empresariales, etc. Agradables, sí, pero que exigen cierto esfuerzo.
Por eso, nos propusimos hacer en el Colegio algo que se nos ocurrió denominar Súper Tercer Tiempo porque tiene la onda de un tercer tiempo, pero que no es más que una excusa para juntarnos todos los matrimonios de los 3 colegios que nos unen y que nos divierta hacer algo sencillo para pasar un buen rato: pizza, empanadas, buen riego, postre y café. Sencillo y de paradito, el costo lo bancamos entre todos.
Algunas cabezas afiebradas están pergeñando un pequeño show y alguna que otra sorpresa. OJO AL PIOJO que, como dice el Doc, LO VAMOS A PASAR BOMBA.
"Pero si yo nunca fuí al fulbito", "No conozco a nadie", "Ni siquiera respondí un mail", "Soy muy malo al fútbol. Ni siquiera me gusta", "Estoy a régimen (?)", etc., etc. Son el tipo de frases destructivas y desalentadoras con poco fundamento que el maligno puede poner en alguna cabeza para minar la voluntad.
QUE QUEDE CLARO, ESTO NO ES UNA INVITACION A JUGAR AL FUTBOL. Por ese lado, no hay excusas.
Fulbito plebiscitado
5/9/08
Esta semana está siendo plebiscitado el sentido de continuar con el fulbito como se viene haciendo, buscar una variante ó dejarlo de lado.
Quien suscribe estas líneas aprovecha, se abusa y agradece los conceptos vertidos sobre los irónicos párrafos delirantes garabateados en cada convocatoria, cuyo objetivo siempre fué mantener y reforzar un sentido de afinidad, confianza, pertenencia y cierto compromiso al grupo. Un entusiasmo literario de bajo vuelo quizás dispersó ese fin, por lo que pido disculpas.
Todas las respuestas recibidas (20% de los integrantes, esperamos muchas más) abogan, ruegan, imploran por la continuidad del fulbito, algunas proponiendo hacerlo semana por medio, como para no sobrcargar la agenda y hacerla más elástica.
A su vez, varias (50%) vienen con pedidos de disculpas por no haber asistido ó haber dejado de hacerlo, adujendo motivos incuestionables.
Quede esto en claro: NO SE ESTA PIDIENDO CUENTAS A NADIE POR NINGUNA AUSENCIA.
Esto es una convocatoria "de onda", para el que le plazca cuando le cuaje, a diferencia de los actos de gobierno, donde el que no va a aplaudir, pierde.
Todos estamos en nuestro derecho de quedarnos en casa desparramados en un sofá mirando a Bob Esponja, asisitir a conferencias sobre la ciencia infusa, llevar a la patrona a una rateada nocturna entre semana ó atajar los penales que nos tiran en casa, todos al mismo tiempo y en arcos distintos. Si voy, voy y si no voy, no voy. Sin explicaciones a nadie. Bastante tenemos que rendir cuentas a diario en el yugo y en casa.
Puede pasar que alguno arrugue porque piense que, técnicamente, es un choto al fulbo. Acá el choto es el que se cree bueno y no se banca que juegue uno que, a su criterio, es medio queso.
También puede pasar que "no conozco a nadie". Ninguno de nosotros nos conocíamos hasta que empezamos a mover la bola y voltear un par de birras después. Ahora con pizza.
Lo que motiva ese planteo es la situación de aquellos que, dejando algunas cosas de lado, incluso comiéndose algún epíteto marital (que se traduce en una factura a saldar en el corto plazo), han ido y se han encontrado huérfanos de fútbol, un martes a la noche y lejos de sus seres más queridos y una mesa mejor servida. Simplemente, no es justo.
Por lo pronto, respondamos este mail (a todos ó a mí) por sí o por no. No cuesta nada. No hace falta adornar la respuesta
Por si acaso, van las instrucciones:
1) cliqueo "Responder" ó "Responder a todos" y se abre un mail listo para enviar;
2) escribo: "estoy" ó"no estoy" (esta es la parte más difícil);
3) Cliqueo "Enviar".
Listo. Si nos lleva más de 10 segundos, algo falla en nuestra PC.
Minetras tanto, el Grupo de Padres toma como una orden las palabras que, en privado, transmitió nuestro Presidente FW (esto lo estoy tecleando de pie):
"En ningún caso desistir de la convocatoria es opción"
Se decide, pues, no innovar y redoblar la apuesta. A su vez, propone pelotear este tema el martes, luego del fulbito, con una cervecita fresca y una pizza recién hecha mediante, hallazgo del Táctico.
ATENTI que va el fotógrafo Aldo Cesa (no confundir con Sessa) a registrar unas placas que serán publicadas en el anuario del colegio y en carteleras de buscados por Interpol con jugosas recompensas.
Traer: Glostora para afirmar el jopo alicaído
Koleston rojizo-anaranjado para disimular las sienes plateadas,
Peluca de Pozzi para quienes refracten la luz del flash con el cráneo desnudo.
Corega para afirmar dentaduras temblorosas que hacen movida la foto.
Tabla de lavar ropa para poner bajo la remera, para recrear los abdominales marmóreos de antaño.
Esta semana está siendo plebiscitado el sentido de continuar con el fulbito como se viene haciendo, buscar una variante ó dejarlo de lado.
Quien suscribe estas líneas aprovecha, se abusa y agradece los conceptos vertidos sobre los irónicos párrafos delirantes garabateados en cada convocatoria, cuyo objetivo siempre fué mantener y reforzar un sentido de afinidad, confianza, pertenencia y cierto compromiso al grupo. Un entusiasmo literario de bajo vuelo quizás dispersó ese fin, por lo que pido disculpas.
Todas las respuestas recibidas (20% de los integrantes, esperamos muchas más) abogan, ruegan, imploran por la continuidad del fulbito, algunas proponiendo hacerlo semana por medio, como para no sobrcargar la agenda y hacerla más elástica.
A su vez, varias (50%) vienen con pedidos de disculpas por no haber asistido ó haber dejado de hacerlo, adujendo motivos incuestionables.
Quede esto en claro: NO SE ESTA PIDIENDO CUENTAS A NADIE POR NINGUNA AUSENCIA.
Esto es una convocatoria "de onda", para el que le plazca cuando le cuaje, a diferencia de los actos de gobierno, donde el que no va a aplaudir, pierde.
Todos estamos en nuestro derecho de quedarnos en casa desparramados en un sofá mirando a Bob Esponja, asisitir a conferencias sobre la ciencia infusa, llevar a la patrona a una rateada nocturna entre semana ó atajar los penales que nos tiran en casa, todos al mismo tiempo y en arcos distintos. Si voy, voy y si no voy, no voy. Sin explicaciones a nadie. Bastante tenemos que rendir cuentas a diario en el yugo y en casa.
Puede pasar que alguno arrugue porque piense que, técnicamente, es un choto al fulbo. Acá el choto es el que se cree bueno y no se banca que juegue uno que, a su criterio, es medio queso.
También puede pasar que "no conozco a nadie". Ninguno de nosotros nos conocíamos hasta que empezamos a mover la bola y voltear un par de birras después. Ahora con pizza.
Lo que motiva ese planteo es la situación de aquellos que, dejando algunas cosas de lado, incluso comiéndose algún epíteto marital (que se traduce en una factura a saldar en el corto plazo), han ido y se han encontrado huérfanos de fútbol, un martes a la noche y lejos de sus seres más queridos y una mesa mejor servida. Simplemente, no es justo.
Por lo pronto, respondamos este mail (a todos ó a mí) por sí o por no. No cuesta nada. No hace falta adornar la respuesta
Por si acaso, van las instrucciones:
1) cliqueo "Responder" ó "Responder a todos" y se abre un mail listo para enviar;
2) escribo: "estoy" ó"no estoy" (esta es la parte más difícil);
3) Cliqueo "Enviar".
Listo. Si nos lleva más de 10 segundos, algo falla en nuestra PC.
Minetras tanto, el Grupo de Padres toma como una orden las palabras que, en privado, transmitió nuestro Presidente FW (esto lo estoy tecleando de pie):
"En ningún caso desistir de la convocatoria es opción"
Se decide, pues, no innovar y redoblar la apuesta. A su vez, propone pelotear este tema el martes, luego del fulbito, con una cervecita fresca y una pizza recién hecha mediante, hallazgo del Táctico.
ATENTI que va el fotógrafo Aldo Cesa (no confundir con Sessa) a registrar unas placas que serán publicadas en el anuario del colegio y en carteleras de buscados por Interpol con jugosas recompensas.
Traer: Glostora para afirmar el jopo alicaído
Koleston rojizo-anaranjado para disimular las sienes plateadas,
Peluca de Pozzi para quienes refracten la luz del flash con el cráneo desnudo.
Corega para afirmar dentaduras temblorosas que hacen movida la foto.
Tabla de lavar ropa para poner bajo la remera, para recrear los abdominales marmóreos de antaño.
Fulbito stand by
3/9/08
Veníamos bien hasta estas vacaciones de invierno que, parece, actuaron como un anestésico a la convocatoria socio/cultural/seudodeportiva (con matices gastronómicos) de los martes.
De un invicto de un año largo, en menos de un mes nos comimos 3 uocóbers, walk overs ó fuck overs, según el cristal de ánimo con que se quiera denominar a una suspensión por falta de quórum. Algo está pasando y la pelota sigue en el canasto juntando polvillo.
Al Grupo de Padres se le plantea un sincero interrogante que puede resultar duro, punzante y hasta doloroso para algunos y de alivio para otros: ¿Vale la pena continuar con el fulbito? La premisa de esto es que quienes mandamos nuestras hijas/hijos a los mismos colegios nos conozcamos un poco más, aunque sea para que cuando nos veamos en un acto/reunión, el diálogo sea algo más enriquecedor que el siguiente:
-"Hola, yo soy el papá de XX"
-"¿Qué tal? Yo el de YY, que hoy actúa de tomate"
-"La mía hace de pollito. Es esa de allá"
-"Ah." (silencio largo, levemente incómodo)
-"¿Todo bien?"
-"Sí, ¿tus cosas?"
-"Bien" (otro silencio, ya ensordecedor)
-"Permiso, voy al baño" (raudo mutis por foro)
Los integrantes de este grupo somos aprox. 120, de los cuales hay cerca de 20/25 que participamos más ó menos activamente de esta movida.
Es más que probable que a alguno le rompa la paciencia y otros órganos vitales recibir estos mails y no se anime a pedir la baja, por una cuestión de caridad, timidez, fiaca ó masoquismo. Pero quizás se haya cumplido un ciclo y habrá que inventar otro que relance el objetivo principal, que es tender a la amistad. Esto lo hacemos entre todos y para todos.
Con toda la onda y ánimo positivo y constructivo, el Grupo de Padres deja planteada la inquietud y queda abierto a todo tipo de comentarios, sugerencias e, incluso, pedidos de baja.
Veníamos bien hasta estas vacaciones de invierno que, parece, actuaron como un anestésico a la convocatoria socio/cultural/seudodeportiva (con matices gastronómicos) de los martes.
De un invicto de un año largo, en menos de un mes nos comimos 3 uocóbers, walk overs ó fuck overs, según el cristal de ánimo con que se quiera denominar a una suspensión por falta de quórum. Algo está pasando y la pelota sigue en el canasto juntando polvillo.
Al Grupo de Padres se le plantea un sincero interrogante que puede resultar duro, punzante y hasta doloroso para algunos y de alivio para otros: ¿Vale la pena continuar con el fulbito? La premisa de esto es que quienes mandamos nuestras hijas/hijos a los mismos colegios nos conozcamos un poco más, aunque sea para que cuando nos veamos en un acto/reunión, el diálogo sea algo más enriquecedor que el siguiente:
-"Hola, yo soy el papá de XX"
-"¿Qué tal? Yo el de YY, que hoy actúa de tomate"
-"La mía hace de pollito. Es esa de allá"
-"Ah." (silencio largo, levemente incómodo)
-"¿Todo bien?"
-"Sí, ¿tus cosas?"
-"Bien" (otro silencio, ya ensordecedor)
-"Permiso, voy al baño" (raudo mutis por foro)
Los integrantes de este grupo somos aprox. 120, de los cuales hay cerca de 20/25 que participamos más ó menos activamente de esta movida.
Es más que probable que a alguno le rompa la paciencia y otros órganos vitales recibir estos mails y no se anime a pedir la baja, por una cuestión de caridad, timidez, fiaca ó masoquismo. Pero quizás se haya cumplido un ciclo y habrá que inventar otro que relance el objetivo principal, que es tender a la amistad. Esto lo hacemos entre todos y para todos.
Con toda la onda y ánimo positivo y constructivo, el Grupo de Padres deja planteada la inquietud y queda abierto a todo tipo de comentarios, sugerencias e, incluso, pedidos de baja.
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